Nivel Recordar #15 · Oficial
Práctica tipo ICFES Saber 11 de Análisis de fuentes y evidencia
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Este examen tiene 20 preguntas: Fácil 16 · Media 4, repartidas en Ciencias Sociales y Ciudadanas, Ciencias Naturales, Lectura Crítica y Matemáticas.
Ciencias Sociales y Ciudadanas
Ciencias Naturales
Lectura Crítica
Matemáticas
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LOS DOS REYES Y LOS DOS LABERINTOS
Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mandó a construir un laberinto tan perplejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres. Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde. Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía otro laberinto y que, si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día.
Luego regresó a Arabia, juntó sus capitanes y sus alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan venturosa fortuna que derribó sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo al mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto. Cabalgaron tres días, y le dijo: "¡Oh, rey del tiempo y substancia y cifra del siglo!, en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que veden el paso". Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en la mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed. La gloria sea con aquel que no muere.
Tomado y adaptado de: Jorge Luis Borges, Los dos reyes y los dos laberintos. Obras completas: Emecé, Buenos Aires, 1996.
Según el texto, ¿dónde le habla el rey de Arabia al rey de Babilonia?
Únicamente en la corte del rey de Babilonia.
En el laberinto construido por el rey de Babilonia.
En la corte del rey de Babilonia y en el desierto a donde este es conducido.
Únicamente en el desierto, a donde es conducido el rey de Babilonia.
Mientras miro detenidamente una entrevista en YouTube a Vladimir Nabokov, pienso acerca de la extraña e intensa postura frente a las preguntas hechas por su interlocutor sobre su libro Lolita. De hecho, son frases preestablecidas de un libreto para sacarlas directamente de la manga. Pero ¿para qué? ¿Qué es lo que hace Nabokov con sus trucos? ¿Está dándole cuerda a una ficha bibliográfica? Está ojeando notas. Está leyendo. Tomado todo en serio, uno se enfrenta más a un ensayo en respuestas prefabricadas para hablar acerca de su trabajo.
¿Soy exclusivista? Al principio sí, pero después pienso que ningún escritor tiene necesariamente que ser un conversador brillante o ingenioso; de hecho, puede ser ininteligible a excepción, por supuesto, de cuando escribe. Hazlitt, el más elocuente de todos los escritores, comentaba que no veo por qué un autor tiene derecho a hablar más de lo que estaría obligado a bailar, o a montar a caballo, o bajo cualquier otro pretexto que uno pueda suponer. Leer, estudiar, pensar en silencio parece una mala preparación para la facultad de hablar.
Creo que tiene razón. Como la mayoría de los escritores, parezco ser más inteligente cuando escribo que en persona. Cuando se publica una copia de mis escritos, publico opiniones que nunca hubiera pronunciado en una conversación; es decir, ideas que no se me hubieran ocurrido si no fuera escribiendo.
Según Edgar Allan Poe, “algún francés -posiblemente Montaigne- dijo: 'La gente habla sobre pensar, pero yo, por mi parte, declaro que escribir me ayuda a pensar'. No puedo encontrar estas palabras en mi copia de Montaigne, pero acabo de suscribir la idea, quienquiera que la haya enunciado. Y no es porque escriba mejor o parezca más hábil o piense cómo me estoy sintiendo sobre algo, sino porque de hecho, creo pensamientos.”
Tomado y adaptado de: Krystal, A. (2009). Cuando los escritores hablan. El Malpensante, Edición 101.
¿Por qué el autor está de acuerdo con la frase citada por Edgar Allan Poe?
Porque escribir sobre ideas y sentimientos es sinónimo de pensamiento.
Porque escribir es organizar ideas para fomentar el pensamiento.
Porque escribir permite la creación de nuevo pensamiento.
Porque escribir es de hecho el único medio para crear pensamiento.
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