Volver a todos los simulacros

Calentamiento #20 · Oficial

Práctica tipo ICFES Saber 11 de Enfermedades infecciosas

Empieza en modo fácil. La mayoría son preguntas de nivel bajo para que entres en ritmo y ganes confianza antes de las sesiones más pesadas.

12 preguntas · Sin límite

Tutor IA

Con una cuenta gratis obtienes:

  • Corrección al instante, pregunta por pregunta
  • Tutor IA disponible en este examen
  • Guardas tu progreso y sabes qué repasar
Crear cuenta gratis
01Contenido

Este examen tiene 12 preguntas: Fácil 7 · Media 5, repartidas en Ciencias Naturales, Lectura Crítica, Matemáticas y Ciencias Sociales y Ciudadanas.


Fácil 7Media 5Difícil 0

Ciencias Naturales

5
Energía mecánica y transformación de la energía1
Enfermedades infecciosas: transmisión y resistencia a antibióticos1
Impacto ambiental, cambio climático y energía1
Interpretación de datos y gráficas científicas1
Ley de gravitación universal1

Lectura Crítica

3
Análisis de la narración: narrador y personajes1
Comprensión inferencial de textos1
Interpretación de textos literarios y su contexto1

Matemáticas

3
Medidas estadísticas: tendencia central, posición y dispersión1
Resolución de problemas aritméticos1
Triángulos y circunferencia: propiedades y teoremas1

Ciencias Sociales y Ciudadanas

1
Evaluación de políticas públicas1
02Preguntas de este examen

Así es el contenido real de este simulacro. Las demás preguntas las respondes con tu cuenta gratis.

LOS DOS REYES Y LOS DOS LABERINTOS

Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mandó a construir un laberinto tan perplejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres. Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde. Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía otro laberinto y que, si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día.

Luego regresó a Arabia, juntó sus capitanes y sus alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan venturosa fortuna que derribó sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo al mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto. Cabalgaron tres días, y le dijo: "¡Oh, rey del tiempo y substancia y cifra del siglo!, en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que veden el paso". Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en la mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed. La gloria sea con aquel que no muere.

Tomado y adaptado de: Jorge Luis Borges, Los dos reyes y los dos laberintos. Obras completas: Emecé, Buenos Aires, 1996.


Al final de la historia, el rey de Arabia dice que en su laberinto “no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que veden el paso”. Con estas palabras, el rey árabe

A

describe su laberinto como una metáfora de la creación divina, en contraste con las construcciones humanas.

B

hace referencia a los diferentes atributos del laberinto de Babilonia para describir el suyo por medio del contraste.

C

enumera los atributos del laberinto de Babilonia, para demostrar que es más sofisticado y difícil de superar que el suyo.

D

presenta las características del laberinto de Babilonia para dar a entender que el desierto no puede considerarse un laberinto.

LOS DOS REYES Y LOS DOS LABERINTOS

Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mandó a construir un laberinto tan perplejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres. Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde. Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía otro laberinto y que, si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día.

Luego regresó a Arabia, juntó sus capitanes y sus alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan venturosa fortuna que derribó sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo al mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto. Cabalgaron tres días, y le dijo: "¡Oh, rey del tiempo y substancia y cifra del siglo!, en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que veden el paso". Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en la mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed. La gloria sea con aquel que no muere.

Tomado y adaptado de: Jorge Luis Borges, Los dos reyes y los dos laberintos. Obras completas: Emecé, Buenos Aires, 1996.


¿Cuál de los siguientes enunciados presenta una afirmación equivocada sobre el texto?

A

El destino final del rey de Babilonia puede interpretarse como un castigo de Dios por haber llevado a cabo una obra escandalosa.

B

La expresión “La gloria sea con aquel que no muere” puede referirse al rey árabe, a Alá (Dios) o a cualquier sobreviviente.

C

Aunque no se asemeja a la forma convencional de un laberinto, en el texto se justifica que el desierto de Arabia lo es, pues es posible perderse en este.

D

La divinidad que aparece en el relato (Alá, Dios o el “poderoso”) no es importante, pues en ningún momento parece intervenir en los acontecimientos.

La respuesta correcta y la explicación aparecen al responder.

Quedan 10 preguntas más

Crea tu cuenta gratis para responderlas, corregir al instante y guardar tu progreso.

Crear cuenta gratis
03Comunidad

Este examen todavía no tiene calificaciones. Preséntalo y sé el primero en calificarlo.

04Preguntas frecuentes sobre este simulacro

Este simulacro tiene 12 preguntas tipo ICFES sobre Enfermedades infecciosas.

Este simulacro no tiene límite de tiempo: puedes tomarte lo que necesites.

Sí. Creas tu cuenta gratis, lo respondes completo y ves tu puntaje sin pagar.

Se califica por respuestas correctas sobre el total, con el detalle por área y por tema al terminar.

Sí, este simulacro tiene el tutor IA activo: te explica la pregunta sin darte la respuesta.

05Otros simulacros de Lectura Crítica

Empieza a prepararte hoy

Crea tu cuenta gratis y guarda cada intento para saber qué repasar.